lunes, 2 de julio de 2012

no soy de piedra, no muerdo y de momento no mato aunque no descarto la opción.


Harta de historias, de líos, de cuentos, de falsas esperanzas, de abrazos falsos, de cuentos errados, de amores imposibles y de historias lucradas y truncadas por el miedo.
Se acabó, redacto mi dimisión ante ti y ante todo aquel que me vea como una puta amistad.
Los caminos se bifurcan, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir…
Desde tú camino ves a la otra persona cada vez más pequeña.
No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro, y ahí está ella, y al final solo ocurre una cosa, llega el puto invierno no hay vuelta atrás, lo sientes, y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas…
Mucho antes…y es ahí justo en ese momento cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez, y que por mucho que te esfuerces, ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a tres metros sobre el cielo.

domingo, 1 de julio de 2012

Parada frente al mar, mientras el mundo gira.

Es difícil hacerse a la idea de que las cosas cambian, muy difícil. Pero no todo en la vida va a ser color de rosa, también existen el blanco y el negro. Las oportunidades son fugaces, es verdad, y eso me lo has enseñado tú. Me has enseñado que todo tiene un límite, que oportunidades hay muchas, pero se van agotando hasta que desaparecen todas. Ojala todo fuese como aquel septiembre que tanto añoro. Se fueron mis noches en vela, o mejor dicho, ya no eres tu el que me desvela. Admito que te he querido como a nadie, aclaro, te quiero como a nadie. Pero eso, las cosas cambian y los dos merecemos la felicidad, pero no me pidas que me aleje de ti, no me pidas que te olvide. Yo lo único que quiero es no perderte aunque eso me duela. Sabes, aún guardo pequeños detalles, los que más feliz me hicieron. Guardo hechos, palabras, abrazos y besos. Guardo momentos y recuerdos que me hacen sonreír cuando se pasan por mi cabeza, guardo todo aquello que a ti respecta. No niego que esos recuerdos me hacen llorar, pero también he de reconocer que esas lágrimas me hacen pensar que te has ido y que debo vivir a sabiendas de que tu ya no estás. Solo te pido una cosa, déjame sonreír.