Y se quedó sola. Por ingenua, por querer alcanzar algo que no podía sujetar con sus propias manos, por dejarlo todo atrás nada más que por poder ver una simple sonrisa, por no escuchar consejos que podrían haberla sacado a flote, por desperdiciar oportunidades que la vida le ofreció, por llorar, reír y abandonar sin razón, por miedo a que cualquier día desapareciera, se lo robaran, por no intentar recuperar lo perdido, por seguir a un amor no correspondido.
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