Volvemos a respirar al unísono, a ensordecernos con nuestros silencios muertos, a soñarnos por las noches y engañarnos por el día. Hemos vuelto a sentir la sonrisa en nuestros labios y a perderla según nos distanciamos. Hemos recordado las caricias y los besos nunca dados, hemos soñado con el fin del mundo en la cama, con los susurros de media mañana.
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