Cada maldito segundo que pasada desde que saliste por esa puerta se me pasa como una tarde de domingo sin nada que hacer. Necesito que vuelvas y me grites enfadado, y que acabemos reconciliándonos en la cama. Quiero que vengas hasta aquí y me cantes al oído, como hacías cuando fingía que me había dormido en tu regazo. Seguir despertando a tu lado todos los días, y que cuando te busque en tu lado del colchó y no te encuentre sea porque me estás preparando el desayuno, como a las princesas. Te necesito mucho, te quiero aquí. Aunque tengamos días de tormentas, tendremos noches jóvenes sin final. Aunque nos odiemos por momentos y nos amemos como si no importara nada más que nosotros. Me duele mucho no tenerte, solo te pido que vuelvas, por favor, porque sin ti es como si no hubiera mañana ni sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario