viernes, 30 de noviembre de 2012

Amenaza día cualquiera, con la resaca de siempre y sin ninguna primavera.


Pero ahora al verte, tu saliva no me quema y no veo en el fondo del vaso esos ojos que me condenan... Y todo sabe a despedida y en mis labios sabe a alcohol. Voy de paso por la suerte nunca me ha asustado la muerte, solo quedan los escombros de soñar con poder verte.

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