+ Que ojalá fuese todo como cuando sólo tenía 6 años y mi mayor aspiración en la vida era sentarme en el sofá y que no me colgasen los pies, que mi mayor problema fuese uno del libro de matemáticas donde Juan perdía unos cuantos caramelos y simplemente me limitaba a restar, no me paraba a darle vueltas al por qué, a intentar consolarle o matarme por devolvérseles. Cuando la v y la b me importaban un rábano en los exámenes, y la baca siempre era la del campo, y por qué no también esa de los coches, donde dependiendo del día, me inventaba un sonido para la h, o tres más dos, eran 7.
-Mira ven, siéntate aquí conmigo, un poco más atrás, justo ahí. Vale bien, ahora mira hacia abajo, ves, si te lo propones, todavía puedes dejar colgar tus pies, intenta tocar el suelo sin mover tu espalda, imposible. Ahora, tu reto, puede ser crecer cada día un poco más, igual que cuando eras una mocosa. Ya verás, acércame ese papel, vamos a hacer un nuevo abecedario, unos nuevos números, si quieres que 3 más 2 sean 7, pues lo van a ser, o si quieres que la baca coma chocolate, que Juan, por una vez, va a recibir caramelos, y le vas a sacar una sonrisa. La h, será una caja de sonidos, cada vez uno, no vale repetir, y si lo haces, no pasa nada, si quieres, no hay un porque para no hacerlo. ¿Y sabes qué es lo mejor de todo?
+ Dime.
-Pues que mientras yo te estaba diciendo todo esto, tú solo has pensado en encontrar la manera de que tus pies tocasen el suelo, te has inventado mil maneras de colocarles, a pesar de saber que no ibas a poder llegar, igual que cuando tenias 6 años y lo único que querías era jugar a las muñecas y hacerlas darse besos con Ken.
+ La diferencia es que ahora quiero que me beses tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario