martes, 5 de julio de 2011

mi pequeño todo.

Ya son las 12, quizás es hora de levantarme. Como cada mañana, me dispongo a subir la persiana ¿sol, o nublado? Si hace sol, tocará lo más seguro acercarse a la piscina, pasar el rato con unos cuantos amigos, sentir el solecillo en la piel, darse algún chapuzón, estar al aire libre. En caso contrario me llamarán, quedaremos, iremos a ver las horas pasar a cubierto en previsión de lluvia, sin saber que hacer. Hoy tocará piscina, hace sol, supongo que debería encender el ordenador y abrir el tuenti, pero no me apetece, así que me tumbare en el sofá a ver la tele, No echan nada, mejor me voy al ordenador. A las 3 en la piscina, ¡qué raro! No sé porque, hoy, me apetece cambiar. Salir a mi terraza, sentarme, pensar o recordar, ya olvidé la diferencia. Me vuelvo a desconectar y me acerco hasta la terraza con unas cuantas cerezas para distraerme de todo un poco, pero el sol calienta demasiado. Descuelgo el teléfono, hoy no voy a la piscina, me quedo ‘relajada’ en casa. Una tarde de aquí para allá, viendo películas tristes y con música aún peor, con mis errores y arrepentimientos, comiendo helado de chocolate y con el ventilador en la cara. Salgo, doy un pequeño paseo, sola, con el sol en la cara, el calor por todo el cuerpo, con la cabeza en otro lado. Paseo por las calles más solitarias, y si pasa alguien me escondo, hasta que vuelvo a mi casa. Abro el portal, subo las escaleras, y abro la puerta. Una bocanada de aire frío me dio de frente. Sin darme cuenta se me había hecho de noche, y el móvil se me había llenado de llamadas. Apago y a la ducha para despejar. Me empecé a hacer la cena, una simple ensalada, era día de ello, y salí de nuevo a mi pequeña terraza, a cenar, con un poquito de vino, sin pasarse. Hay muchas estrellas, más que nunca, o eso me parece a mí, será el día. La luna está llena, todo parece encajar en una combinación algo más que perfecta, todo menos yo. Enciendo un cigarro, hacía ya años que no lo hacía. Doy un par de caladas, recuerdo viejos tiempo, la verdad que era feliz, tenía poco, pero mi poco era todo. Una lágrima me empieza a caer, aunque me pareciese increíble la primera del día. Apagué el cigarro tras dos caladas, me arrepentí. Cerré un simple instante los ojos y suspiré. Volví a abrirles y miré a las estrellas, me relajé, por fin. Sin querer, me quede dormida y volví a soñar, con mi pequeño todo.

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