Pretendo escribir todo lo que te quise decir, aunque sé que ya no servirá. Pero aún así, yo lo sigo intentando, una vez más. Solo decirte que te quiero. Pero, ¿cómo? No importa lo que me digas, ni que me entiendas, me conformo con que me escuches, o que me hables, dejémoslo en que me basto con saber que estás ahí, de alguna manera. Allá voy…
-Hola, ¿qué tal todo? bueno, no sé, solo decirte un par de cosas.
Nunca he visto como tiembla el suelo cuando el mundo despierta, o como un volcán suelta fuego por su boca. Nunca me ha tumbado el viento, excepto por la soledad. No sé lo que es temer a un gigante, ni correr a la velocidad de la luz. Tampoco he visto nunca una estrella fugaz, ni un arco iris doble. Jamás en mi vida he sentido una tormenta que estaba a un par de kilómetros, ni el primer copo de nieve del invierno, siempre ha sido todo inesperado, aunque no siempre imprevisible, algo parecido a ti. Y pocas, muy pocas veces, me he quedado sin palabras, sin apenas voz, excepto con tus besos. Pero lo que sí que puedo decir, es que sé lo que es un tsunami, aunque tampoco lo pude predecir. Estás un día cualquiera, tranquila, en cualquier lugar del mundo, no necesariamente cercano al mar, y de repente llega algo, más bien alguien, que te mira, y el mar comienza a temblar, quiero decir, tu cuerpo. Cuando te quieres dar cuenta, algo se empieza a elevar en el horizonte, sus ojos en este caso. Para cuando quieres empezar a correr, ya es tarde, porque una ola gigante, él, esta cada vez más y más cerca, y de repente te ves empapada en un mar de caricias y besos, en una ola de abrazos y miradas, y te encuentras perdida en la nada, ahogada en un millón de palabras bonitas. Hasta que el agua sale de tus pulmones, y despiertas, y ves que, que todo está destruido, que no sabes nada y que gritas en silencio, con miedo por primera vez al desastre.
Un beso, como los de antes.
PD:Te quiero.
Nunca he visto como tiembla el suelo cuando el mundo despierta, o como un volcán suelta fuego por su boca. Nunca me ha tumbado el viento, excepto por la soledad. No sé lo que es temer a un gigante, ni correr a la velocidad de la luz. Tampoco he visto nunca una estrella fugaz, ni un arco iris doble. Jamás en mi vida he sentido una tormenta que estaba a un par de kilómetros, ni el primer copo de nieve del invierno, siempre ha sido todo inesperado, aunque no siempre imprevisible, algo parecido a ti. Y pocas, muy pocas veces, me he quedado sin palabras, sin apenas voz, excepto con tus besos. Pero lo que sí que puedo decir, es que sé lo que es un tsunami, aunque tampoco lo pude predecir. Estás un día cualquiera, tranquila, en cualquier lugar del mundo, no necesariamente cercano al mar, y de repente llega algo, más bien alguien, que te mira, y el mar comienza a temblar, quiero decir, tu cuerpo. Cuando te quieres dar cuenta, algo se empieza a elevar en el horizonte, sus ojos en este caso. Para cuando quieres empezar a correr, ya es tarde, porque una ola gigante, él, esta cada vez más y más cerca, y de repente te ves empapada en un mar de caricias y besos, en una ola de abrazos y miradas, y te encuentras perdida en la nada, ahogada en un millón de palabras bonitas. Hasta que el agua sale de tus pulmones, y despiertas, y ves que, que todo está destruido, que no sabes nada y que gritas en silencio, con miedo por primera vez al desastre.
Un beso, como los de antes.
PD:Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario