-¿Me quieres?
Pensé que no podía ser verdad que me estuviese preguntando eso, las peores palabras, en el peor momento, no podía ser peor. No sabía qué responderle, sí mi respuesta, pero no cual era la correcta, la mía se trataba de un claro SI. Si me fiaba de mi tenía mucho que arriesgar, podía ganar, claro, siempre se puede, pero también, por una vez, tenía una milésima que perder, no debía de lanzarme a unos brazos a riesgo de que al instante de posar la más mínima parte de mí sobre ellos rompiesen y caer, y tener que levantar, y volver a empezar, teniendo un buen suelo firme y seguro donde aguantarme. Tenía que romper pronto el silencio, y todavía no sabía cómo hacerlo, el tiempo se me echaba encima y la respuesta cada vez hacía pasar el tiempo más rápido, era el momento de reaccionar y jugármela, decidirme a dar un paso cualquiera, del que me podría, y seguramente arrepentiría. Te dabas cuenta de que solo sabía suspirar y mirar hacia todos los lados, lo que me hizo ponerme aún más nerviosa, notaste que lo único que me apetecía en ese segundo era correr, por primera vez en toda mi vida lo vi necesario para algo, cosa que te preocupó, cosa que me hizo pensar que me conocías más de lo que creía, que quizás era el momento de tirarme a la piscina, aprovechar aunque solo fuese otro segundo de ti, pero que de cualquier manera merecías la respuesta antes de que pasase otro segundo, segundo que intentaría alargar lo máximo posible, y decidí malgastarle mirándote a los ojos, podía ser la última vez que lo hiciese, sabía que cegarían los míos, que nublarían el largo segundo anterior, pero lo único que me dijeron fue que me necesitabas a tu lado, aunque igual entendí mal, pero en un acto reflejo tras pestañear, solo acerté a decir en un impulso tan espontáneo como fugaz, un rotundo sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario